Francia es conocida por sus innumerables tesoros y vestigios culturales, y su patrimonio arquitectónico merece de verdad el viaje. Este destino también destaca por unos paisajes naturales que quitan el aliento. Cada año recibe a millones de visitantes llegados de todos los rincones del mundo, y desde España lo tienes al otro lado de los Pirineos.
Francia, un destino con muchas caras
La variedad de sus paisajes hace de Francia uno de los grandes destinos de Europa, aunque no es su único atractivo. Su patrimonio arquitectónico es rico y merece una visita aparte. Lo que atrae a los aficionados a viajar por Francia es su diversidad cultural y geográfica, que permite alternar monumentos, montaña, mar y gastronomía.
Muchos viajeros se quedan en París y en un trocito de la Costa Azul. Sin embargo, hay otros lugares que también merecen la pena, empezando por el gran emblema de Normandía, el Mont-Saint-Michel. Solo hace falta dedicar algo más de tiempo para descubrir lo mejor de Francia a través de su historia y sus vestigios culturales. Para ello, puedes seguir un itinerario que te permita recorrer tres o cuatro regiones distintas en un mismo viaje.
Los lugares culturales que no te puedes perder en Francia
Para disfrutar del arte de vivir a la francesa, te recomiendo poner rumbo a la Provenza y a la Costa Azul. En la costa mediterránea, el parque nacional de las Calanques es imprescindible; tierra adentro también lo son Saint-Rémy-de-Provence, al pie de los Alpilles, y el pueblo encaramado de Les Baux-de-Provence, en pleno macizo, que lucen especialmente en verano. Ten en cuenta que en esa temporada la cala de Sugiton exige una reserva gratuita en las fechas de más afluencia, y que el acceso a los macizos de las Calanques puede cerrarse de un día para otro por riesgo de incendio.
La Costa Azul es otra figura emblemática del turismo francés. Ante los viajeros de todo el mundo proyecta una imagen de paraíso de aguas turquesas con un ambiente chic y glamuroso. Muy cerca está el Principado de Mónaco, que merece una visita aparte; eso sí, es un Estado independiente y no forma parte de Francia. De paso, una parada en Niza te permite pisar el famoso Paseo de los Ingleses y perderte por las callejuelas de su casco antiguo.
Durante esta escapada cultural por Francia puedes descubrir muchos otros lugares notables. Si te gusta la naturaleza, puedes pasar unos días en el campo para conocer la vida rural francesa. Si prefieres la mesa, también puedes optar por un viaje gastronómico para probar las especialidades locales.











